miércoles, 22 de mayo de 2019

"HOLA, JANE GODALL" 3º PREMIO RELATOS 3º Y 4º PRIMARIA

Hola, Jane Godall

Me he enterado que toda tu vida has estado cuidando y protegiendo a los chimpancés. Yo quería hacer lo mismo pero con todos los animales del mundo. Me encantan los animales y dinosaurios y mi animal favorito es el dragón de komodo. A veces sueño que tengo un dragón de komodo de mascota y otras veces que tengo un traje mágico que me hace convertirme en el animal que quiera.

¡Hasta pronto, Jane Godall!

Gonzalo Peral Casillas
3º Premio Categoría A  3º y 4º Primaria
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

martes, 21 de mayo de 2019

MICRORRELATO #AZUL


Vamos con el microrrelato que hacen cada semana los alumnos de 2º de ESO. En esta ocasión el protagonista es el color AZUL.


"Fue aquel hermoso 4 de febrero. Ese día soleado, con un fantástico cielo azul, en aquella cafetería, cuando la oí hablar por primera vez: - "un café con leche para tomar aquí, por favor". Aquella preciosa voz me cautivó desde entonces hasta el final de los días"

Jaime Parente (2ºESO)

lunes, 20 de mayo de 2019

ENCUENTRO DEPORTIVO CON ROSALES



El pasado jueves 25 de abril los alumnos de 1º de la E.S.O pudimos disfrutar de un agradable encuentro con el Colegio Sagrado Corazón de Rosales debido a su 75 aniversario. Nos fuimos a las instalaciones del Polideportivo Puerta de Hierro, pudimos practicar muchas actividades deportivas con ellos como por ejemplo: baloncesto, fútbol o vóley playa.

También pudimos disfrutar nuestros compañeros de Rosales no solo compitiendo sino también haciendo amigos, Comimos juntos y charlamos alrededor de las pistas. Les deseamos que cumplan muchos más años.

Esperamos que se repita esta oportunidad no solo para nosotros sino también para más compañeros aunque no estemos de celebración. 
Os dejamos un pequeño vídeo para que reviváis el momento.

 Isabel Ramírez, Alicia Perry y Gabriela Ramírez (1ºESO)

ACERTIJO DE LA SEMANA

El acertijo de esta semana tiene más de 1000 años de antiguedad. Quizás lo conozcas. Si no es así, inténtalo.

El protagonista es un pastor, que deberá cruzar con su barca un río y trasladar con él a un lobo, una cabra y una col que compró en el mercado.
El inconveniente es que el hombre sólo puede subir uno de ellos en la barca en cada desplazamiento, así que deberás evitar que el lobo se quede sólo con la cabra y se la coma o que la cabra se quede sola con la col y se la coma.
El dilema es: ¿cómo debe hacer el barquero para dejarlos a los tres en la otra parte del río sin perder a ninguno de ellos?
Pista: puede hacer todos los desplazamientos que quieras.
¡Ánimo!
¡

VISITA DE 4º DE ESO A LA CUEVA DE LOS ENEBRALEJOS

El pasado martes 21 de Mayo los alumnos de 4·ESO visitamos la Cueva de los Enebralejos, localizada en Segovia (Prádena).

El viaje fue largo pero con la música y los amigos ¡se nos pasó volando!

Al llegar un guía muy agradable nos contó que esa cueva había sido formada por un río, nieve y agua a lo largo del tiempo y que en la antigüedad fue usada para enterramientos.

Nos explicaron que la cueva estaba llena de rocas con forma de animales (caballos dragones), objetos (zapato de cenicienta), pinturas rupestres, huevos fritos y los restos de uno de los enterramientos de un esqueleto humano al cual llaman Fermín.

Recorrimos la cueva hasta gran profundidad y pudimos observar estalactitas, estalagmitas, columnas, macarrones… todo con formas increíbles.
Llegados a un determinado punto de la cueva, apagamos las luces que llevábamos y pudimos disfrutar del sonido de agua que resonaba por toda la cueva.
Incluso pudimos observar un lugar donde se entremezclaban diferentes minerales dando un colorido muy variado.

Yo creo que ha sido una experiencia inolvidable ya que es una suerte poder observar como se realizaban cultos tan importantes en la antigüedad, además de poder observar las maravillas que hace la naturaleza y lo afortunados que somos de poder conservarlas hoy en día.

Marta Bravo (4ºESO)

viernes, 17 de mayo de 2019

"MI VUELTA TRAS LA VUELTA". GANADORA RELATOS 3º Y 4º ESO


Partimos con una tripulación de 265 hombres, hoy 3 años después regresamos a casa sólo 18.
La navegación ha  sido  realmente complicada, ni el más imaginativo de todos los que hemos participado en esta hazaña podría haber soñado con todo lo que hemos visto, vivido y sufrido.

Estábamos advertidos de los peligros de la mar al fin y al cabo todo somos marineros experimentados, pero los mares y océanos que hemos visto nada tienen que ver con el mar que desde mi Guipúzcoa natal veía. Tantos colores distintos, tantas puestas de sol, tantos compañeros perdidos anotados en este cuaderno de bitácora que hoy acabo de escribir.

Desde aquí quiero rendir homenaje a mis  compañeros de travesía que no vuelven a casa, algunos enfermaron de escorbuto, otros de alguna extraña enfermedad que contrajeron cuando a  pesar de las recomendaciones bajamos a por víveres en la isla de Cabo Verde, donde varios de mis compañeros fueron detenidos por el gobernador Portugués.

Todo esto lo pondré en conocimiento del emperador Carlos V que nos ha citado para conocer más de nuestra expedición.
No sé si tantas cosas vividas podrán ser resumidas en una breve reunión. No podía imaginar que el mundo tuviese tantos contrastes y que las civilizaciones a pesar de ser tan distintas entre si tuviesen tantos puntos en común.
La manera de organizarse, de protegerse como en el caso de China que levantó su inmensa muralla para protegerse de  los invasores de la frontera norte.

O la manera de comercial de los Maya donde el trueque con granos de café y chocolate hacía innecesario el uso de monedas.
Pirámides, faraones, el relato escrito de Sinuhé y todo esto con el Nilo como testigo de lo que sucedía.

Pero siempre la escritura dejando huella en el tiempo de todo lo importante que sucedía, como quizás esté haciendo yo ahora.
 Ya lo hacían los egipcios con sus Jeroglíficos, incluso los chinos con su sistema de escritura.
En el fondo todos buscamos lo mismo y con el paso de los siglos eso no ha cambiado, todos queremos volver a nuestras casa, buscar seguridad, a la familia.

En el recuerdo llevo también a quien  conocí en Sevilla antes de partir, todos le llamaban Magallanes, yo prefería llamarle por su nombre, Fernando, tantas cosas nos unieron como nos separaron. Pero no sería justo no nombrarle en esta última hoja del cuaderno de Bitácora.

No sé si al emperador le parecerá interesante mi relato, o se reirá de las cosas de marinero loco que tengo, en cualquier caso si le diría que viendo el mundo como lo he visto también he visto muchas maneras de gobernar.
Faraones, emperadores, jefes de tribus, reyes… había tantos tipos y tan distintos. Hay quienes de manera noble hacían su trabajo para el pueblo, otros solo pensaban en su propio interés y dejaban a su pueblo morir de miseria y otros que intentaban ser la mejor versión de si mismos.
Viajar te abre las puertas de la mente,  me siento afortunado. Quien me lo iba de decir a mí, ahora me llaman Sr. El Cano, no sé si me acostumbraré  a un trato tan distinguido y elegante, ya que mis ojos miraban con la inocencia de un niño todo lo que he descubierto.
Dicen que pasaré a la historia , que seré rico … No me importa ya que mi mayor riqueza es volver a mi casa y poder contar todo lo que estos 3 años me han regalado y nunca olvidar a mis compañeros que no podrán hacer lo mismo.

Juan Sebastián El Cano
María Matarranz
Ganadora Categoría D 3º y 4º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

"ATLAS". GANADORA RELATOS 1º Y 2º ESO


Atlas tiene miedo. Quedan todavía dos horas para que la nave despegue y no vuelva a ver la Tierra. Recuerda el viaje de ida hasta el transbordador en aerodeslizador. Un calor abrasador, después de la desaparición de la capa de ozono en el 2119, invadía la tierra; una niebla química y tóxica le hacía llorar, y, aunque sobrevolaban el Océano Pacífico, antes azul y cristalino, no se veía el mar. Atlas y la mayoría de gente de su edad solo habían visto agua no reciclada en el lago artificial de la Torre, pero su abuela le había dicho que, tiempo atrás, ese continente de plástico había sido precioso, lleno de agua añil y salada.

Su abuela. Atlas solo tiene a dos personas a las que quiere en el mundo: su Nana y Eris. Atlas no es un chico de quince años normal, no tiene amigos -“Y no los necesito”- se repite en su mente. Aunque está destrozada, Atlas ama la Tierra, y cuando le dijeron que habían encontrado otro planeta en condiciones para vivir, le dio un ataque de ansiedad y se encadenó a un árbol de la Torre. Mientras piensa en esto, Atlas sonríe, recordando los tiempos antes del Incidente de la IA, donde perdió a sus padres.
La cola avanza. Nana subirá en otra nave, pero se encontrarán en el FB276, su nuevo hogar, su nuevo planeta.
 “Piénsalo de esta forma,”- se consuela a sí mismo- “si la nave la ha construído Eris será segura”. Eris es la mejor. Eris es su hermana de otra madre. Su alma gemela.                                          
Sigue avanzando. Queda una hora. Observa a la gente, como siempre. Delante, tiene a una mujer, alta, de unos treinta años, con un bebé que como mucho debe tener 6 meses. La mujer está de espaldas, pero el bebé ríe, ignorando que este es el planeta en el que ha nacido. Ignorando todo lo que podría haber vivido si los humanos no destrozáramos todo lo que tocamos. Detrás de Atlas hay un anciano de unos 70 años. El anciano llora. Recuerda momentos de cuando la Tierra era hermosa.
 “Ese señor se parece al abuelo.” pensó.
El abuelo. El que le enseñó aquella canción de Bowie sobre un astronauta. En ese tiempo, el sueño de Atlas era ir al espacio, ahora, haría lo que fuera para quedarse en tierra.
Un grito helador corta en seco sus pensamientos.
-¡NO PODÉIS OBLIGARME! ¡NO ME PODÉIS LLEVAR A LA FUERZA!- chilla una chica, a la que unos agentes vestidos de inmaculado blanco sujetan de pies y manos- ¡CONOZCO MIS DERECHOS!
“Al fin, alguien como yo”- suspira Atlas, por lo bajo-.
Pero su alivio no dura. Un disparo calla de inmediato a esa chica rebelde. Le calla a ella, pero enciende a todos a su alrededor. Gritos. Llegan más agentes. Se oyen más disparos. Atlas no puede respirar, se asfixia. Conoce bien esa sensación. Es la sensación de cuando un profesor le regañaba en la escuela, la de cuando vio a su madre tratando de proteger a su padre de ese robot, la de cuando le dijeron que tendría que irse de su amada Tierra. La sensación de cuando sabes desde el principio que reunir a toda la humanidad para que abandone su casa no es una buena idea.
La blanca y perfecta plataforma de despegue se ha teñido de rojo. Un rojo que manda una señal. Un rojo que les dice: Podéis amotinaros y todo lo que queráis, pero preferimos arrancaros de vuestro hogar que invertir en arreglar el estropicio que hay en él.
Está paralizado. Congelado. Quiere correr, sus piernas no responden; quiere pensar, su cerebro no lo procesa.
No hay esperanza.
-¡ATLAS! ¡¿DÓNDE ESTÁS?!
Eris. Su esperanza.
-¡Eris! Eris, estoy aquí.
-Dios. Atlas, ¿estás bien?- pregunta, aliviada- ¿Te han hecho daño?
- Estoy bien. ¿Y mi abuela?
Eris se queda callada. Atlas sabe lo que significa, pero no llora. Nana no lo hubiera querido así.
-Atlas…
- Está bien. No pasa nada. Hay que irse.
- Ya, pero, ¿a dónde? Si nos quedamos o nos matarán o nos moriremos.
- Eris, tranquila. Ahora mismo, incluso la tierra es más segura que quedarnos con los agentes. Nos escaparemos. Sobreviviremos.                                                                                                            
                                                                                                   Cristina Pérez de Uribe
Ganadora Categoría C 1º y 2º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín