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martes, 4 de junio de 2019

"EL GRAN VIAJE", 1º PREMIO RELATOS 3º Y 4º PRIMARIA

Un día no se sabe porqué, pero hubo un gran terremoto en la Gran Biblioteca Real. ¡Todos lo libros se mezclaron! Los tres cerditos en el libro de Blancanieves, Caperucita en el de los Pitufos y cuatro personajes de los libros de Roald Dahl de libros totalmente diferentes acabaron en un libro ¡prohibido! Estos personajes se llamaban: Matilda, Violet Beuregarde, GGB y la bruja Cortelina. Los cuatro se despertaron de aquel sueño tan profundo. A todos les dolía mucho la cabeza. Violet, aún con su chicle en la boca pegó un grito. Al instante el Gran Gigante Bonachón le tapó la boca porque él había reconocido aquel lugar. Los cuatro estaban muy preocupados. Todos se presentaron e intetaron formar un equipo para encontrar la forma de salir de allí. ¡No sabían los peligros que les esperaban! De ese cuento salió una criatura extraña. Era como un ciempiés con un barba larga y densa. Él les hizo un acertijo que acertó el GGB. Como premio pudieron cruzar el bosque tenebroso lleno de bichos y criaturas malignas. 
- De la que nos hemos librado!, dijo  Cortelina. 
- Bueno, ¿cúal es la siguiente prueba?, preguntó Violet. El siguiente acertijo iba sobre libros. 
- ¡Bien!, dijo Matilda. Mi especialidad. Me he acabado toda la colección infantil de la biblioteca y me falta media para acabar la de adultos. 
- Entonces, ¿a qué estamos esperando? ¡Pregunta ya! 
Como era de esperar, Matilda acertó y les salvó del río lleno de sanguijuelas. 
- Sólo queda la última prueba. Irá sobre... escobas. Y Cortelina pegó un grito y todo emocionada dijo: - ¡de escobas nadie sabe más que yo! 
Como no, y menos mal, la bruja acertó y de inmediato todos se despidieron. Por arte de magia cada personaje de toda la biblioteca volvió a su cuento sin un rasguño y nunca volvió a pasar nada parecido.

jueves, 23 de mayo de 2019

"CHARLIE Y LAS BRUJAS" 2º PREMIO RELATOS 3º Y 4º PRIMARIA


Erase una vez un niño que se llamaba Charlie. Era un niño muy listo y valiente, que vivía en una gran mansión. Una noche se pudieron escuchar ruidos muy extraños en la casa: risas, platos cayéndose al suelo y gritos. En la siguiente noche, Charlie se quedó escondido para observar lo que ocurría. Pudo ver manos negras, largas uñas, grandes pelucas, dientes azulados y pies cuadrados. ¡Eran brujas! Daba miedo verlas.

Superado el susto Charlie decidió atraparlas antes de que sus padres volvieran a casa. Tenía que cazar a tres brujas. A la primera le cayó un cubo de pintura al abrir la puerta. No podía ver nada, y Charlie aprovechó para echarle una red encima. Charlie había untado de cola toda la escalera y allí quedó atrapada la segunda. La última bruja fue la más difícil de atrapar. Tuvo que llenar el suelo del cuarto de baño de jabón resbaladizo y desconectó la bombilla. Charlie no sabía qué hacer ahora. Pensó en su amigo el Gigante Bonachón y se fue a buscarle para ver si podía ayudarle. Le contó todo lo sucedido y el Gigante cogió rápidamente su libro de hechizos. Los dos volvieron a la mansión. Mientras se acercaban se dieron cuenta que las brujas se habían liberado. 
Bajo la luz de la farola de la calle el Gigante abrió su libro pasando páginas rápidamente  buscando el hechizo más adecuado. Pronunció extrañas palabras que provocaron un gran resplandor, tras el cual vieron cómo la gran mansión se había convertido en una gigantesca jaula donde estaban atrapadas las tres jaulas.
Entre tanta alegría aparecieron los padres de Charlie que boquiabiertos exclamaron: -¡Nuestra casa!, ¿dónde está?
El Gigante dijo: - No os preocupéis. Os llevaré conmigo a mi paraíso un tiempo y allí juntos aprenderemos a deshacer el hechizo. 
Los cogió y los metió en el bolsillo de su camisa. Echó a correr hasta alcanzar una velocidad supersónica  que los transportó a otro mundo; a su paraíso.

Tomás Lamamié
2º Premio Categoría A  3º y 4º Primaria
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

miércoles, 22 de mayo de 2019

"HOLA, JANE GODALL" 3º PREMIO RELATOS 3º Y 4º PRIMARIA

Hola, Jane Godall

Me he enterado que toda tu vida has estado cuidando y protegiendo a los chimpancés. Yo quería hacer lo mismo pero con todos los animales del mundo. Me encantan los animales y dinosaurios y mi animal favorito es el dragón de komodo. A veces sueño que tengo un dragón de komodo de mascota y otras veces que tengo un traje mágico que me hace convertirme en el animal que quiera.

¡Hasta pronto, Jane Godall!

Gonzalo Peral Casillas
3º Premio Categoría A  3º y 4º Primaria
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

martes, 21 de mayo de 2019

MICRORRELATO #AZUL


Vamos con el microrrelato que hacen cada semana los alumnos de 2º de ESO. En esta ocasión el protagonista es el color AZUL.


"Fue aquel hermoso 4 de febrero. Ese día soleado, con un fantástico cielo azul, en aquella cafetería, cuando la oí hablar por primera vez: - "un café con leche para tomar aquí, por favor". Aquella preciosa voz me cautivó desde entonces hasta el final de los días"

Jaime Parente (2ºESO)

viernes, 17 de mayo de 2019

"MI VUELTA TRAS LA VUELTA". GANADORA RELATOS 3º Y 4º ESO


Partimos con una tripulación de 265 hombres, hoy 3 años después regresamos a casa sólo 18.
La navegación ha  sido  realmente complicada, ni el más imaginativo de todos los que hemos participado en esta hazaña podría haber soñado con todo lo que hemos visto, vivido y sufrido.

Estábamos advertidos de los peligros de la mar al fin y al cabo todo somos marineros experimentados, pero los mares y océanos que hemos visto nada tienen que ver con el mar que desde mi Guipúzcoa natal veía. Tantos colores distintos, tantas puestas de sol, tantos compañeros perdidos anotados en este cuaderno de bitácora que hoy acabo de escribir.

Desde aquí quiero rendir homenaje a mis  compañeros de travesía que no vuelven a casa, algunos enfermaron de escorbuto, otros de alguna extraña enfermedad que contrajeron cuando a  pesar de las recomendaciones bajamos a por víveres en la isla de Cabo Verde, donde varios de mis compañeros fueron detenidos por el gobernador Portugués.

Todo esto lo pondré en conocimiento del emperador Carlos V que nos ha citado para conocer más de nuestra expedición.
No sé si tantas cosas vividas podrán ser resumidas en una breve reunión. No podía imaginar que el mundo tuviese tantos contrastes y que las civilizaciones a pesar de ser tan distintas entre si tuviesen tantos puntos en común.
La manera de organizarse, de protegerse como en el caso de China que levantó su inmensa muralla para protegerse de  los invasores de la frontera norte.

O la manera de comercial de los Maya donde el trueque con granos de café y chocolate hacía innecesario el uso de monedas.
Pirámides, faraones, el relato escrito de Sinuhé y todo esto con el Nilo como testigo de lo que sucedía.

Pero siempre la escritura dejando huella en el tiempo de todo lo importante que sucedía, como quizás esté haciendo yo ahora.
 Ya lo hacían los egipcios con sus Jeroglíficos, incluso los chinos con su sistema de escritura.
En el fondo todos buscamos lo mismo y con el paso de los siglos eso no ha cambiado, todos queremos volver a nuestras casa, buscar seguridad, a la familia.

En el recuerdo llevo también a quien  conocí en Sevilla antes de partir, todos le llamaban Magallanes, yo prefería llamarle por su nombre, Fernando, tantas cosas nos unieron como nos separaron. Pero no sería justo no nombrarle en esta última hoja del cuaderno de Bitácora.

No sé si al emperador le parecerá interesante mi relato, o se reirá de las cosas de marinero loco que tengo, en cualquier caso si le diría que viendo el mundo como lo he visto también he visto muchas maneras de gobernar.
Faraones, emperadores, jefes de tribus, reyes… había tantos tipos y tan distintos. Hay quienes de manera noble hacían su trabajo para el pueblo, otros solo pensaban en su propio interés y dejaban a su pueblo morir de miseria y otros que intentaban ser la mejor versión de si mismos.
Viajar te abre las puertas de la mente,  me siento afortunado. Quien me lo iba de decir a mí, ahora me llaman Sr. El Cano, no sé si me acostumbraré  a un trato tan distinguido y elegante, ya que mis ojos miraban con la inocencia de un niño todo lo que he descubierto.
Dicen que pasaré a la historia , que seré rico … No me importa ya que mi mayor riqueza es volver a mi casa y poder contar todo lo que estos 3 años me han regalado y nunca olvidar a mis compañeros que no podrán hacer lo mismo.

Juan Sebastián El Cano
María Matarranz
Ganadora Categoría D 3º y 4º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

"ATLAS". GANADORA RELATOS 1º Y 2º ESO


Atlas tiene miedo. Quedan todavía dos horas para que la nave despegue y no vuelva a ver la Tierra. Recuerda el viaje de ida hasta el transbordador en aerodeslizador. Un calor abrasador, después de la desaparición de la capa de ozono en el 2119, invadía la tierra; una niebla química y tóxica le hacía llorar, y, aunque sobrevolaban el Océano Pacífico, antes azul y cristalino, no se veía el mar. Atlas y la mayoría de gente de su edad solo habían visto agua no reciclada en el lago artificial de la Torre, pero su abuela le había dicho que, tiempo atrás, ese continente de plástico había sido precioso, lleno de agua añil y salada.

Su abuela. Atlas solo tiene a dos personas a las que quiere en el mundo: su Nana y Eris. Atlas no es un chico de quince años normal, no tiene amigos -“Y no los necesito”- se repite en su mente. Aunque está destrozada, Atlas ama la Tierra, y cuando le dijeron que habían encontrado otro planeta en condiciones para vivir, le dio un ataque de ansiedad y se encadenó a un árbol de la Torre. Mientras piensa en esto, Atlas sonríe, recordando los tiempos antes del Incidente de la IA, donde perdió a sus padres.
La cola avanza. Nana subirá en otra nave, pero se encontrarán en el FB276, su nuevo hogar, su nuevo planeta.
 “Piénsalo de esta forma,”- se consuela a sí mismo- “si la nave la ha construído Eris será segura”. Eris es la mejor. Eris es su hermana de otra madre. Su alma gemela.                                          
Sigue avanzando. Queda una hora. Observa a la gente, como siempre. Delante, tiene a una mujer, alta, de unos treinta años, con un bebé que como mucho debe tener 6 meses. La mujer está de espaldas, pero el bebé ríe, ignorando que este es el planeta en el que ha nacido. Ignorando todo lo que podría haber vivido si los humanos no destrozáramos todo lo que tocamos. Detrás de Atlas hay un anciano de unos 70 años. El anciano llora. Recuerda momentos de cuando la Tierra era hermosa.
 “Ese señor se parece al abuelo.” pensó.
El abuelo. El que le enseñó aquella canción de Bowie sobre un astronauta. En ese tiempo, el sueño de Atlas era ir al espacio, ahora, haría lo que fuera para quedarse en tierra.
Un grito helador corta en seco sus pensamientos.
-¡NO PODÉIS OBLIGARME! ¡NO ME PODÉIS LLEVAR A LA FUERZA!- chilla una chica, a la que unos agentes vestidos de inmaculado blanco sujetan de pies y manos- ¡CONOZCO MIS DERECHOS!
“Al fin, alguien como yo”- suspira Atlas, por lo bajo-.
Pero su alivio no dura. Un disparo calla de inmediato a esa chica rebelde. Le calla a ella, pero enciende a todos a su alrededor. Gritos. Llegan más agentes. Se oyen más disparos. Atlas no puede respirar, se asfixia. Conoce bien esa sensación. Es la sensación de cuando un profesor le regañaba en la escuela, la de cuando vio a su madre tratando de proteger a su padre de ese robot, la de cuando le dijeron que tendría que irse de su amada Tierra. La sensación de cuando sabes desde el principio que reunir a toda la humanidad para que abandone su casa no es una buena idea.
La blanca y perfecta plataforma de despegue se ha teñido de rojo. Un rojo que manda una señal. Un rojo que les dice: Podéis amotinaros y todo lo que queráis, pero preferimos arrancaros de vuestro hogar que invertir en arreglar el estropicio que hay en él.
Está paralizado. Congelado. Quiere correr, sus piernas no responden; quiere pensar, su cerebro no lo procesa.
No hay esperanza.
-¡ATLAS! ¡¿DÓNDE ESTÁS?!
Eris. Su esperanza.
-¡Eris! Eris, estoy aquí.
-Dios. Atlas, ¿estás bien?- pregunta, aliviada- ¿Te han hecho daño?
- Estoy bien. ¿Y mi abuela?
Eris se queda callada. Atlas sabe lo que significa, pero no llora. Nana no lo hubiera querido así.
-Atlas…
- Está bien. No pasa nada. Hay que irse.
- Ya, pero, ¿a dónde? Si nos quedamos o nos matarán o nos moriremos.
- Eris, tranquila. Ahora mismo, incluso la tierra es más segura que quedarnos con los agentes. Nos escaparemos. Sobreviviremos.                                                                                                            
                                                                                                   Cristina Pérez de Uribe
Ganadora Categoría C 1º y 2º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

miércoles, 15 de mayo de 2019

"MEMORIAS DE RICHARD FRANCIS BURTON". SEGUNDO PREMIO RELATOS 3º Y 4º ESO


Richard todavía recordaba cuando su padre, el coronel Joseph Netterville Burton, volvía a casa en épocas de verano, y se pasaba días y días hablando sobre sus trabajos, sus medallas, y sus reconocidos trofeos e insignias. También recordaba la tristeza que sentía cuando el invierno se acercaba, y el verano se alejaba como un velero en la mar, ya que suponía tener que despedirse de su padre, y comenzar de nuevo las clases que le impartían varios tutores contratados por su madre, heredera de una familia acomodada de Hertfordshire.

Sus anteriores tutores, tanto de música como de pintura, habían resultado no ser del agrado del pequeño, ya que este terminó por romper un violín en la cabeza de uno, y escapar de las clases del otro. Sin embargo, el nuevo tutor de Richard era un profesor magnífico, que le enseñaba el arte de la cultura, materia que le fascinaba. Mostró desde muy pequeño una gran habilidad con las lenguas, aprendiendo rápidamente francés, italiano, latín, hindi  y otras lenguas  indostánicas.
Pero a medida que iba creciendo, Richard  descubrió que existían infinidad de lugares con distintas lenguas, religiones, comidas y toda clase de detalles culturales, ya sean ropa o incluso apellidos de familias importantes; y comenzó en su interior el deseo de viajar a nuevos lugares en busca de aventuras y aprendizaje, y consiguió fama por su espíritu aventurero y sus posibilidades en otros lugares.
Con 30 años, cuando paseaba por la calle, miraba las casas y pensaba en la sociedad en la que vivía: los artistas eran mayoritariamente extranjeros; el idioma provenía de lenguas germánicas occidentales; sus principales documentos constitucionales eran la Carta Magna y la Declaración de Derechos de 1689; durante muchos años, la literatura había sido escrita principalmente en francés y latín; el cine y la música tenían una larga y rica historia; y la gastronomía se basaba en la carne, los pasteles, los pescados y los caldos. Todas estas (y muchas otras) características determinadas formaban su sociedad, y otras sociedades y civilizaciones de otros lugares y épocas, tenían sus propias formas de cultura, de arte, de música, su propio idioma, su cine, sus  teatros, su  gastronomía y miles de cosas más. La cantidad de variaciones en estos datos eran infinitas, y solo de pensar las nuevas culturas que aún quedaban por conocer, con todas sus variantes posibles, hacían que su corazón se llenase de emoción y ganas de descubrir mundo.
Mientras seguía con sus ensoñaciones, se le acercó un hombre barbudo, que a juzgar por sus ropas e insignias, parecía un oficial del ejército británico, probablemente de algún lugar de las indias.
-       Buenas tardes. - le saludó, tendiéndole la mano- Soy el teniente  John Hanning Speke, es un placer conocerle al fin en persona.
Estrecharon sus manos.
-       Encantado. – respondió él.
-       He escuchado que se ha dispuesto usted a viajar como lingüista a cualquier lugar del mundo.
-       Así es.
-       Bien. Pues venía a ofrecerle un puesto en la compañía que viajará el próximo mes a Centroáfrica, explorando los lagos de la zona, en busca de nuevas civilizaciones.
La oferta fue recibida con gran entusiasmo y Richard aceptó gratamente, tras haber concretado los detalles del viaje.
La cultura de los hombres y mujeres de las tribus somalíes que visitó era fascinante para él: era un conjunto de tradiciones de origen autóctono desarrolladas y acumuladas durante milenios. Su idioma era miembro de las lenguas cusitas; la religión que predominaba en esos momentos era el islam; la sociedad se dividía en clanes, formados por varias familias; las mujeres llevaban la cara tapada; y su gastronomía estaba basada en el arroz y la pasta.

Las imágenes que se repetían en su cabeza eran confusas y giraban a su alrededor mientras su vista se nublaba: la carta en la que aceptó la oferta del teniente Speke, las caras de los somalíes de Harar, la ciudad de Emir, el anuncio de su viaje de vuelta…
Y allí estaba, caminando por el desierto junto a Speke. Le miró, y descubrió que su aspecto había cambiado considerablemente: había adelgazado mucho más de lo conveniente, y en su cara se marcaban los huesos de sus pómulos y mandíbula. Además su barba había crecido más de lo que se podría considerar cómodo, y sus ropas aparecían gastadas y rotas, hechas girones. Andaba descalzo, como él, ya que las sandalias que antes adornaban sus pies habían quedado inservibles durante su travesía por ese interminable desierto que ahora trataban de atravesar.
Él tendría más o menos el mismo aspecto, por lo que prefirió no fijarse en su ropas ni en su rostro y concentrarse en poner un pie delante del otro, agradeciendo no tener un espejo frente al que lamentarse. Lo cierto es que hacía mucho que no se veía en un espejo, y lo echaba de menos. Echaba de menos todo de su vida n Inglaterra, cuando aún era un niño y no tenía que preocuparse por la falta de recursos.
Pensando en esto abrió su bolsa y descubrió que no les quedaba agua. Tal vez aguantarían un par de días comiendo, pero el camino que faltaba era extenso, y sin agua no llegarían muy lejos.
Sintió que se desplomaba y que se llenaba la boca de arena. Notó que Speke se acercaba e intentaba levantarlo, casi sin fuerzas para sostenerse en pie.
Entre la cegadora luz de los rayos del sol, entrevió una figura voladora que se movía con gran facilidad. Trató de incorporarse y se fijó mejor, enfocando la vista hacia aquella figura. Era un ave. Un pájaro posiblemente marítimo que anunciaba a los exploradores la cercanía del mar.
Henchido de una nueva esperanza logró ponerse en pie y, mirando a lo lejos descubrió la sombra de una ciudad costera, y los reflejos de la luz sobre el mar.
Cargando con Speke, cruzó el desierto y alcanzó su objetivo.

Tras este viaje Richard siguió viajando junto al oficial Speke en muchas otras aventuras por África central, descubriendo lagos como el Tanganica o el Victoria, con algunas rivalidades profesionales, pero siempre conscientes del apoyo del uno sobre el otro.

Carmen Torres Rodríguez
Segundo Premio Categoría D 3º y 4º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

"LA MÁQUINA DEL TIEMPO". SEGUNDO PREMIO RELATOS 1º Y 2º ESO


Cuando decidimos embarcarnos en este viaje, nunca pensé que iba a convertirse en la mayor experiencia de mi vida. Me llamo Laura, y en mis trece años he viajado más bien poco. Por eso, tenía muchas ganas de que mi amigo Nico terminara por fin su proyecto. Empezaré por el principio.



            Nico es mejor amigo, y es un chico muy alto y desgarbado, con el pelo oscuro y revuelto y la mirada profunda. Y aunque algo es tímido y reservado, es la persona más inteligente que conozco. Desde muy pequeño él siempre ha querido ser un gran inventor, pero su sueño más grande siempre ha sido crear una máquina del tiempo. Estuvo trabajando en su proyecto durante días, semanas, meses... Tuvo que trabajar muy duro, pero nunca perdió la esperanza. Siempre recordaré lo emocionado que estaba cuando, una mañana de Noviembre, me anunció con ilusión que ya lo había conseguido: ¡había creado una máquina del tiempo! Fuimos corriendo a su casa, donde vive con su abuelo, y subimos a la buhardilla. Allí me enseñó muy orgulloso su creación. Era un artefacto muy curioso, con una pequeña cabina y muchos botones y palancas que se escapaban a mi comprensión.
            La verdad es que no parecía gran cosa, pero Nico estaba tan orgulloso que me alegré con él. Aunque la aventura empezó de verdad cuando me dijo: "Laura, ahora debemos probar si funciona". Me quedé mirándole sin comprender, y cuando por fin me dí cuenta de lo que quería decir, Nico ya me estaba empujando dentro de la cabina para comenzar el viaje. Yo no estaba muy segura de que aquello fuese a funcionar, pero no quería decepcionar a mi amigo, así que cerré los ojos, me agarré a él y recé para que todo funcionase bien.
No sé cuánto tiempo duró el viaje, pero aterrizamos muy bruscamente y con el estómago del revés. Tras  salir de la cabina y recomponerme, miré a mi alrededor. Estábamos en una zona desierta y árida, y no se veía el mar que acostumbraba a observar desde mi casa en Lisboa. No sabíamos dónde estábamos, así que me fui a investigar mientras que Nico se quedaba vigilando su invento.
Estaba a punto de caer la noche y no fue una buena idea por mi parte adentrarme sola en el desierto y dejar a mi amigo solo, pero eso fue lo que hice. Y después de andar y andar sin encontrar nada, decidí rendirme y volver con Nico. O eso pensaba yo… Cuando llegué al lugar en el que le había dejado, allí no había nadie, tan solo unas curiosas huellas que se internaban por el desierto. Preocupada por mi mejor amigo, las seguí, esperando dar con él. Pero me acompañaba el incómodo presentimiento de que alguien me observaba desde muy cerca.
Estuve caminando durante mucho tiempo, hasta que el agotamiento me venció y me quede dormida en un pequeño oasis.
No recuerdo lo que sucedió durante la noche, solo que, cuando abrí los ojos, estaba en una celda junto a Nico. “¡Por fin te despiertas!” exclamó. Me contó que unos hombres extraños lo habían secuestrado, y de camino a la celda había visto unas grandes pirámides en el horizonte. “Ahora sé dónde estamos: en la época de los faraones, el Antiguo Egipto,” dijo. “Tenemos que hallar una forma de salir de aquí”-pensé.
Justo en ese momento, escuchamos los ronquidos del guardia que vigilaba nuestra puerta. Nico y yo nos miramos: después de las muchas travesuras que habíamos tramado desde pequeños, quitarle las llaves al guardia fue pan comido. Abrimos la puerta en unos instantes, pero cuando íbamos a escaparnos, el guardia se despertó muy enfadado. Corrimos por aquellos túneles hasta dejarle atrás, y salimos por una portezuela al caluroso desierto, libres al fin.  Pero entonces caí en la cuenta de que o sabíamos dónde estaba la máquina del tiempo. Entonces apareció una pequeña niña de baja estatura ante nuestros ojos. No entendíamos su idioma, pero nos hizo señas para que la siguiéramos.
Por sus gestos adiviné que nos había estado observando y que había ocultado la máquina hasta nuestro regreso. Y después de una caminata llegamos a unas dunas, en las que estaba el invento de Nico semienterrado en la arena. Tras despedirnos de nuestra pequeña salvadora y agradecerle su valiosa ayuda, entramos en la cabina y Nico arrancó la máquina.
Después de un tiempo, aterrizamos en la buhardilla de Nico con el acostumbrado mareo. Nico tenía los ojos brillantes: “funciona”-exclamó-“mi invento funciona de verdad”. Verle así me llenaba de satisfacción, y no podía estar más orgullosa de él. Porque, sí, mi amigo Nico era el mejor inventor del mundo.

Elena de Pablo Gozalo
2º Premio Categoría C 1º y 2º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

lunes, 13 de mayo de 2019

"UN DESCUBRIMIENTO INESPERADO". TERCER PREMIO RELATOS 3º Y 4º ESO


Esta es la historia de un explorador llamado Cristóbal. Al comienzo de esta historia, él no todavía no era consciente de que se convertiría en uno de los mayores exploradores del mundo.


Todo comenzó una tarde de invierno y de viernes, mientras jugaba con sus amigos a las cartas en “La taberna de los Reyes”, ubicada cerca del puerto de Cádiz.  A punto de ganar la partida, algo le distrajo. Un señor entró gritando que los Reyes Católicos estaban buscando a un explorador para mandarle a un viaje por los mares, y que aquellos que se ofrecieran pasarían unas pruebas para ver si estaban preparados.  Además, también comentó que aquellos que zarparan en el barco ganarían una buena fortuna.

Cristóbal, que no andaba bien de dinero, ya que había salido de su país de nacimiento con poco, no se lo pensó dos veces ya que en Cádiz no tenía nada que hacer.  Se acercó al señor y le preguntó donde había que apuntarse. Al día siguiente cogía un barco con destino al Puerto de Palos.

El puerto estaba lleno de candidatos. Les hicieron pruebas físicas de correr, saltos y fuerza. Además, les hacían pasar test de conocimientos marítimos y de cultura general. Cuando terminaban también tenían un reconocimiento médico.  Cristóbal consiguió sacar buenos resultados en todo, y pasar las pruebas cómo futuro capitán de la exploración. Tendría a su cargo tres navíos: La Pinta, la Niña y la Santa María.

El 12 de octubre de 1492, partieron. Dos meses después y tras días muy duros en la mar, sin casi quedarles comida, llegaron a tierra.  Nada  más bajar del barco, se encontraron a un grupo de humanos de piel oscura. Creyeron que había llegado a las Indias.

Los indios con los que se encontraron no hablan su idioma. Apenas sabían cómo comunicarse con ellos y  además, pensaban que hasta les tenían miedo.

Una tarde aburridos, Cristóbal junto a su grupo, sacó las cartas. Los indios, con curiosidad, se acercaron a ver a que estaban haciendo, ya que les oían reírse.  Los españoles pensaron que para pasar más rato con ellos y empezar a entenderles, igual enseñarles las reglas del pocker era una buena manera.  Pasaron horas explicando con gestos las reglas del juego, e intentado conseguir que lo entendieran. Se apostaron cacao, especias y tabaco…   De esta manera, consiguieron comenzar una relación que más adelante llegaría a ser una amistad.

Desde ese día se enseñaban las tradiciones de las dos civilizaciones. Los españoles les contaban las historias de los Reyes Isabel y Fernando, mientras que los indios les explican sus costumbres y el modo de conseguir alimentos y como trabajaban la agricultura y el ganado.

Ninguno de todos los que allí estaban sabían dónde se encontraban, y aunque la historia dice que Cristóbal Colón murió sin conocer que había llegado a América, la realidad es que siempre lo supo.

Había dibujado mapas marítimos, descubierto tierras y viajado.  Algo no le encajaba en el tiempo de duración de su viaje, en las costumbres de estos indios, y en las estrellas y como giraba el sol. No se atrevió nunca a decir a nadie que sospechaba que no estaba en Europa, pero la verdad es que años más tarde, muchos años después, la historia le daría la razón.  Cristóbal Colón había sido el descubridor de América.

Lucía Martínez Narvarte
3er premio Categoría D. 3º y 4º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

"EL HUECO". TERCER PREMIO RELATOS 1º Y 2º ESO


Farron aunó las fuerzas que le quedaban para seguir hacia delante. Aún no se veía el Mar, pero podía notarlo, sentirlo, olerlo. Su boca, muda. Sus cabellos, carbón. Sus ojos, vacíos. Su alma, cerca.


Como él había muchos. Farron, un cascarón como se les llamaba, era la maldición de la vida misma. Todo humano que moría en el reino de Aldia se dividía en dos: Un alma, hacia el más allá, y un hueco, un cuerpo vacío que apenas vivía, que vivía con dolor al no tener alma. Si se llamaba Farron era porque había querido, ya que hasta el recuerdo de su nombre había desaparecido y hasta un cascarón muere de viejo.

Pero si algo sabía, era que había un Mar, que lo veía todas las noches, que le llamaba. Y así fue como decidió buscarlo. Cuando se perdía, soñaba. Era como si aquel calor le guiase, y le dijese a dónde tenía que ir. Veía calles, montañas, valles y finalmente el Mar.

Pasó por las calles, a rebosar de gente, y se sintió solo. Nadie le acompañaba. La gente estaba feliz, él triste. Era casi como si su mera existencia no importase. Un insecto en una esquina, esperando a ser aplastado. Pero pensó en el Mar, en la compañía que tendría ahí. Eso le dio fuerzas para seguir.

Pasó por el bosque. El viento hacía que los árboles susurrasen. Los susurros pasaron por la cabeza de Farron, y se convirtieron en su mente en puyas, efímeros lapsos de tiempo en los que su dolor se convertía en temor, temor de que él fuese el problema en aquel bosque inmenso. Pero pensó en el Mar, en su seguridad, aceptación y calor. Eso le dio fuerzas para seguir.

Pasó por la montaña. Empezó a agotarse y, al llegar al pico de esta, se paró. Tenía frío, y aunque ahí tenía el mundo a sus pies, sintió que este le devoraba, que era pequeño e insignificante. Pero pensó en el Mar, en lo grande que sería allí. Eso le dio fuerzas para luchar.

Pasó por el valle, y allí se encontró con tres monstruos: Un oso, una serpiente y una sanguijuela. No supo por qué, pero le causaron un terror familiar, quizá de cuando no era un cascarón, y los evitó, huyó. Pero pensó en el Mar, en lo fuerte y valiente que sería gracias a él. Eso le dio fuerzas para luchar.

El viaje fue muy largo, y cada vez se sentía más débil. Empezó a encontrarse con otros cascarones… muertos. Quizá dejaron de creer en que el Mar serviría, que dejaron de soñar con Él. Pero pensó en el Mar. Eso le dio fuerzas para no morir.

Llegó. Lo hizo. Lo tocó, sintió que era real. El Mar estaba ante él. Un Mar de almas. De pronto, logró algo antes imposible: Habló. Lo contó todo, y el Mar lo abrazó con su ternura y amabilidad. Farron se acordó de su nombre, algo que careció de importancia cuando recordó quién era. Fuerte, valiente, precioso y, sobre todo, importante.

Partió de vuelta. Los monstruos del valle se arrodillaban ante él. Al ver el mundo desde el pico de la montaña sintió que estaba en la palma de su mano, que era SU mundo. Los árboles del bosque susurraban halagos y piropos. Y finalmente, se hizo amigo de la gente de la calle. Ellos estaban felices y él también. Su existencia importaba y alegraba la de otros.

El Mar le había dado un alma. Un alma a un cuerpo hueco. Un alma a una persona que había renacido. Un alma a una persona que ya no tenía miedo.
Miguel Bustío
3er Premio Categoría C 1º y 2º ESO
X Concurso Literario Sagrado Corazón Chamartín

GANADORES (ESO) DEL X CONCURSO DE RELATOS DEL APA

Continuamos con la publicación de los relatos ganadores del X Concurso de Relatos del Sagrado Corazón de Chamartín. Seguimos con la ESO: por la Categoría C (1º y 2º ESO) y la Categoría D (3º y 4º ESO). Ya sabéis: hoy lunes, publicamos el tercer premio; a mitad de semana, el segundo y dejamos el relato ganador para el viernes.

¡Disfrutad de la lectura!

viernes, 26 de abril de 2019

MICRORRELATO #LIBRO

Llegamos al fin de semana, y en estos días en que el libro ha sido el protagonista, os dejamos este microrrelato hecho por los alumnos de 2º en cooperativo, con el hastag #libro

Hoy es el día del libro. Me he levantado y todo seguía igual. Nada ha cambiado, todos seguimos con un libro en la mano. Dirigiéndonos al colegio con alegría y con rapidez, cantando y hablando de las aventuras, hemos leído. Pero tal como te digo, todo igual. Punto y final.

Elisa O., Antonio A., Javier F., África S. 2º B


lunes, 8 de abril de 2019

MICRORRELATOS #ABRIL

- ¿Cuándo es tu cumpleaños? Le pregunté a mi madre.

- El 28 de abril, cariño. Me respondió.

Inmediatamente me vino a la cabeza la imagen del regalo perfecto

Elena Rey (2ºC)

lunes, 25 de marzo de 2019

CONCURSO JÓVENES TALENTOS DE RELATO CORTO

El pasado viernes 22 de Marzo tuvo lugar la 59ª edición del Concurso Jóvenes Talentos de Relato Corto patrocinado por Coca Cola. Este concurso se celebró en el Teatro de la Latina, que está celebrando su centenario y está dedicado a Beatriz Galindo.
La primera fase del concurso se celebraba a nivel autonómico, y participaban alumnos de 2º de ESO. Representando a nuestro colegio, fuimos ocho alumnos de las cuatro clases de segundo, con muchas ganas de participar en esta actividad haciendo algo que nos encanta: escribir.
Salimos del colegio con Borja, profesor de Lengua, y una madre que nos acompañaba. Fuimos en metro y llegamos al teatro hacia las diez de la mañana. Allí, el organizador del concurso, Eugenio García, nos dio la bienvenida con un discurso. También contamos con la presencia del director del teatro, Jesús Cimarro, y de tres mujeres que también habían participado en el concurso: la periodista Encarna Samitier, directora del periódico 20 minutos; la escritora Sandra Andrés y Pax Dettoni, que nos habló de la importancia de controlar nuestras emociones.
Y a continuación, dio comienzo la prueba escrita. En nuestras butacas, cada uno teníamos una bolsa con varias cosas, entre ellas el estímulo creativo, que teníamos que incluir en nuestra historia. En este caso se trataba de un reloj de arena, con la frase: “la arena se escapaba lentamente”, y todos teníamos que escribir una historia que incluyera el reloj de arena y esa frase. Entonces, dejamos volar nuestra imaginación para escribir una historia de lo más original.





El concurso finalizó a la una y media, y volvimos al colegio, muy satisfechos con nuestro trabajo: todos habíamos dado lo mejor de nosotros mismos. De entre todos los alumnos que nos presentamos desde Madrid, solo habrá un ganador, pero, aun así, todos estamos muy orgullosos de haber tenido el honor de representar a nuestro colegio en este concurso y muy contentos con el relato que escribimos. Les deseamos mucha suerte a todos y esperamos que gane el mejor.



Elena de Pablo 2º ESO

lunes, 11 de febrero de 2019

MICRORRELATO # FEBRERO

En la sección de micro relatos de este curso, os presentamos la historia de la compañera de 2º de ESO Cristina Pardo. Esperamos que os guste.

Hacía tres meses que no iba al teatro, desde febrero. Mi mujer no hacía más que proponérmelo pero a mí no me apetecía. Ello no sabía lo que me pasó la última vez. Me llevaba gustando el teatro desde niño, adoraba ir. Me sabía varias obras de memoria y de pequeño siempre hacía mis propias representaciones, escribía guiones o hacía el decorado. El teatro era mi pasión. Pero esta vez era diferente.

lunes, 28 de enero de 2019

MICRORRELATO # LLUVIA

¡Inauguramos sección! Los alumnos de 2º de ESO están realizando como tarea de lengua un microrrelato semanal. Son tan creativos los resultados que queremos compartir su talento con todos vosotros.

Cada semana será una palabra la protagonista de la historia. En esta ocasión es la lluvia la que nos acomapaña. Aquí os dejamos este relato que firma, Clara Linares.

Era temprano, el rocio brillaba en las plantas del jardín. El sol no había salido, o se escondía detrás de las grises y tormentas nubes. Me senté mientras miraba por la ventana. La primavera había empezado hace poco, y yo llevaba todo un año esperando. Esperando aquella lluvia primaveral, cálida y amistosa que dejaría los árboles verdes de nuevo. Un estruendo sonó y empezó a llover.


martes, 21 de marzo de 2017

MICRORRELATOS VI

Álvaro Fernández

DE NUEVE MESES A UNA VIDA

Estaba flotando, o dormida,

pero una luz abrió la puerta a mi nueva vida.

Sentí no respirar,

Me dieron unos golpes

y saludé a mi mamá.



Mónica Calleja

ARTE PERDIDO

En el museo del Prado se fueron observando sucesos raros. Obras de arte que estaban

separadas y otras desaparecieron. Sin embargo, las alarmas no habían sonado y en las

cámaras no salía nada.

Se preocuparon y decidieron poner el doble de seguridad. Pasaron dos meses y

siguieron sin encontrar nada.

Decidieron cerrar el museo, pero seguían los incidentes y empezaron a sospechar de

los encargados. Una semana después encontraron una habitación en el sótano donde

estaban todas las obras escondidas formando una gran obra de arte.



Pablo Menéndez

REFUGIADOS

Cuando despertó, la valla seguía ahí.

martes, 7 de marzo de 2017

MICRORRELATOS V

 LA SIRENA

Un día, mientras paseaba por el arrecife y se me acercaban los peces, vi una figura grande a lo lejos. Pensé que sería un tiburón muerto, como fue otras veces, así que no le presté mucha atención hasta que se acercó y me fijé en que algo se movía encima de él. Me asomé por curiosidad. Cuando subía, a mi lado subían otras como yo. Al ver lo que hacían las demás, yo besé a uno de ellos y me lo llevé al fondo del mar, como hacían las demás. Mientras bajaba, puse atención en que era casi como yo, pero él no tenía cola de pez. Cuando llegué abajo vi que las demás se los comían. Aunque supiese que eso estaba mal, yo hice lo mismo y lo peor es que me gustó.

Javier Cabanas
 

TRUMP

Al amanecer, el sol no chocó en México.

Paula Piñero

 
CÓMO SONREÍR

Lo primero que debes hacer es ver si dentro de la boca hay comida. Si tienes, debes deshacerte de ella porque no quedaría bien una sonrisa con horribles trozos de comida. Más tarde, que tus labios formen una sonrisa sin dejar mostrar los dientes. Y, finalmente, abre más la boca dejando a la vista tus dientes. Puedes abrir la boca separando la dentadura o manteniéndola junta. Duración de la sonrisa de un minuto si es de risa o diez segundos si es para posar. Advertencia: será mejor si cuidas tus dientes.


Lucía Garrido




martes, 28 de febrero de 2017

MICRORRELATOS IV

EL OTOÑO

Por una enfermedad, el otoño llegó antes de tiempo.
Pedro Borrero 3º D.

EL ACCIDENTE

Después de haber estado dos meses en coma, abrió los ojos y vio que él no estaba allí. Al saber que no lo tenía cerca, volvió a cerrar los ojos.
Carmen Domínguez 3º D.

LA SIRENA

Un día, mientras paseaba por el arrecife y se me acercaban los peces, vi una figura grande a lo lejos. Pensé que sería un tiburón muerto, como fue otras veces, así que no le presté mucha atención hasta que se acercó  y me fijé en que algo se movía encima de él. Me asomé por curiosidad. Cuando subía, a mi lado subían otras como yo. Al ver lo que hacían las demás, yo besé a uno de ellos y me lo llevé al fondo del mar, como hacían las demás. Mientras bajaba, puse atención en que era casi como yo, pero él no tenía cola de pez. Cuando llegué abajo vi que las demás se los comían. Aunque supiese que eso estaba mal, yo hice lo mismo y lo peor es que me gustó. 
Ana María Caparrós 3º D.


martes, 21 de febrero de 2017

MICRORRELATOS III


DENTRO DEL RELOJ

Ella, cansada del aburrido mundo que la rodeaba, trató de buscar algo nuevo con lo que entretenerse. Entonces, su vista reparó en aquel objeto, que colgaba impasible de la pared. Rápidamente quedó hipnotizada con su constante, pero tenue y pausado sonido. Observó con detenimiento cada pequeño detalle de aquel sencillo aparato hasta que, de pronto, se encontró sumergida en él. Estaba presenciando la batalla interminable del tiempo. Divisó, allá en las alturas, a los generales dando órdenes: uno, delgado, alto y ágil; el otro, bajo, pero robusto y fuerte. Todo aquello parecía una carrera que ambos querían ganar. Ella volaba, observando todo con la gran rapidez que la caracterizaba y, cuando ella pensó que ya se acababa, todo paró. 

Sofía Rius (3º C).

Ella es una chica guapa y de familia bien; él solo el chico que pasa toda la mañana y parte de la noche sentado en la esquina de la calle con su guitarra, versionando canciones para ganarse la vida.

Ella sale cinco minutos antes de casa para oír una canción suya. Él siempre piensa en decirle algo, pero aún no lo ha hecho. Los dos saben que están predestinados a conocerse y lo hubieran hecho si ella hubiera esperado a que el semáforo estuviera en verde.

María Suárez (3º C).